• José

El Parkinson, ¡un viejo conocido!

¡Nos hacemos mayores! Me vienen a la cabeza, en referencia a la Enfermedad del Parkinson, un trastorno que aparece con edades ya maduras, aunque a veces antes, y que está a nuestro lado de forma silenciosa en familiares, compañeros, amigos o vecinos, algunos ni lo saben, pero está ahí.

Todo empieza por pérdida progresiva del olfato, estreñimiento, sueños fuertes, cambios de estado de ánimo con tendencia a la tristeza, y más adelante enlentecimiento, cierta torpeza a la hora de manejar objetos, a veces temblores finos y así, sin darnos cuenta, ahí está.

Es una enfermedad que se pierde en la noche de los tiempos pero que se describió no hace tanto, en 1817, y lo hizo el médico inglés James Parkinson.

Su Día Mundial, el 11 de abril, nos recuerda que es una enfermedad muy extendida, que no respeta razas, ni países, ni nivel socioeconómico o cultural, por lo que cualquiera en un momento dado puede padecerla.

Todo se debe a que se nos agota una sustancia llamada dopamina en un núcleo del cerebro que se llama sustancia negra, y de ahí empiezan a surgir todos los síntomas.

Cuando se descubrió la enfermedad poco o nada podía hacerse, pero con los avances científicos y la llegada sobre todo de la Dopa y otros fármacos, las cosas cambiaron para bien.

Merece la pena reflexionar sobre esta dolencia, para evitar caer en estigmatización o discriminación de las personas que la padecen y sobre todo para conocer que todos estamos en la ruleta y un día puedes ser tú.

Hoy en pleno siglo XXI el Parkinson está muy controlado, tenemos medicaciones, conocimientos, avances y muchas asociaciones de pacientes y familiares que luchan porque se les tenga en cuenta.

Un gran abrazo a todos y todas.

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